SUS RAÍCES Y EL PORQUÉ DE LA NECESIDAD DE CREAR UN MODELO DE NEGOCIO SOSTENIBLE
A raíz de trabajar en varios lugares como camarera, psicóloga y neuropsicóloga, con modelos de negocio muy diferentes, jefes con personalidades muy distintas y llegar al bornout, decidí que quería hacer las cosas diferentes. Vivir para trabajar era algo que me generaba un estrés sostenido en el tiempo y ver a los demás haciendo lo mismo, me preocupaba. También había vivido eso en mi casa y sabía lo que significaba. Durante mucho tiempo lidié con dificultades para llegar a fin de mes, no poder independizarme, sentir que a pesar del esfuerzo que pones en tu trabajo te llevas una parte mínima como autónoma. Al final, siendo una falsa autónoma porque no puedes decidir cómo, cuándo ni dónde.
Desde los 16 años hasta los 27, alternaba mis estudios con trabajo de hostelería en temporada de verano (hoteles, restaurantes) y con mis primeros años como psicóloga. La verdad es que disfrutaba mucho, pero tenía claro que no era mi lugar, que sólo era un trampolín para alcanzar mis objetivos laborales futuros. El lugar que hoy estás visitando.
Tras una crisis existencial a finales de 2018, situaciones vitales que se dieron en aquel mismo momento y decisiones difíciles de tomar, pero necesarias, decidí romper con todo y plantearme algo que nunca pensé que haría, crear mi propio centro. Iniciarlo no fue fácil, pero por primera vez, me sentí libre. Si las cosas iban mal, sólo sería mi responsabilidad. Pero había algo dentro de mi que me decía que confiara, que todo saldría bien. Y así fue. Todo empezó con una amiga y compañera muy querida, juntas pudimos salvar parte de un espacio de trabajo que compartíamos, pero ambas estábamos en momentos muy diferentes y digamos que fue un salvavidas y un trampolín que a cada una nos impulsaría más tarde por caminos diferentes. Yo todavía no tenía muy claro que era lo que quería construir, me limité a sobrevivir hasta que, con el tiempo, encontré cual era mi camino.
Una vez me quedé sola en el centro empecé a plantearme cómo quería trabajar. No tenía muchos modelos sostenibles de los que partir, sólo lo que no quería repetir. Al principio fue difícil porque funcionaba por ensayo y error, todo me llevaba a experimentar y aprender de forma constante. Digamos que el centro acabó saliendo a la luz un año más tarde, al mismo tiempo que di a luz a mi hija, en pandemia. A priori parecía una locura, pero yo confiaba en este proyecto y las personas que me apoyaban, también. Empecé a crear un equipo con otras profesionales y tras mi maternidad, mis prioridades cambiaron. Eso me ayudó a replantearme como quería trabajar y a aprender a marcas los límites. Poco a poco fui aprendiendo como gestionar un equipo y aunque quería crear y poner en marcha cosas, la maternidad consciente me llevaba mucho tiempo que no podía invertir en ese momento. Así que seguí sobreviviendo, aunque de una forma más consciente y limitada. Tenía claro que lo prioritario era ella y que ya tendría tiempo para seguir construyendo poco a poco lo que deseaba. Seguía en proceso de ensayo y error, aprendiendo.
A lo largo del año 2023 fue mi transformación y mi despertar a nivel laboral, también la maternidad me empezaba a dejar más tiempo para ello y, descubrir mi alta sensibilidad fue clave para marcar un autocuidado más consciente. Las cosas iban yendo tan bien en el centro que surgió la oportunidad de ampliar el espacio y lo hice. Gracias a la ayuda de mi familia y muchas horas de esfuerzo, conseguimos crear ese nuevo espacio. Esto me ayudó a transformarlo todo y darle sentido, crear algo más parecido a lo que yo soy ahora, con más identidad. También acabé de conseguir crear ese modelo de negocio sostenible que quería, pero que sigo mejorando cada día. No me puedo olvidar de mencionar que gracias al descubrimiento de mi querida, Concha Tejada y de su maravillosa comunidad de emprendimiento para personas altamente sensibles, en mayo de 2023 pude seguir trabajando en ello y ganar seguridad para acabar de darle forma y sentido a mi proyecto. Por primera vez, me sentía emprendiendo en comunidad.
Digamos que desde que empezó todo en 2019 he estado encontrándome y aprendiendo de mí misma para, tanto acabar de definir quién soy y quienes somos, como de crear un lugar seguro para otros profesionales que comparten los mismos valores, donde pueden crecer y sentirse libres de ser. De ahí nació el nombre de RAÍCES que describe cómo y desde dónde trabajamos y, decidí que nuestro modelo de negocio se basaría en “cuidarnos para poder cuidar”.
Tras este camino de luces y sombras, de despertares y descubrimientos, me siento libre. Libre de decidir cómo, dónde y cuándo. De respetar mis tiempos y autocuidado. De aprender que el miedo me permite estar a un paso más cerca de cambiar y de despedirme de aquello que ya no resuena conmigo, de estar en constante transformación y saber adaptarme a ello. No hay nada estable y eso es precioso, te permite seguir cambiando y creando a medida que evolucionas.
Nuestro modelo de negocio sostenible empieza por crear un equipo comprometido y con valores, por eso en el centro somos un equipo que compartimos los mismos valores y que trabajamos desde el mismo enfoque. Lo que más me llena es que somos como una pequeña familia y nos cuidamos mucho entre nosotros, yo me siento muy cuidada y querida por todas ellas. También me enriquece que cada una es libre de ser y de expandir sus alas, aunque compartimos, cada una es diferente y eso sólo suma. Nos cuidamos haciendo reuniones mensuales para acompañarnos y compartir experiencias, herramientas, dudas, casos que se nos complican. Aunque lo más bonito son esos momentos entre horas y libres que se convierten en abrazos, acompañamientos y pequeñas reuniones.
Parte de la gestión laboral que nos hace sostenibles, está en que trabajamos un máximo de 20-25 horas a la semana acompañando a personas y no vemos a más de cinco personas en nuestro horario laboral, así podemos sintonizar con el último como con el primero. También somos flexibles y a veces, necesitamos adaptarnos a los estresores vitales que también nos llegan a nosotros. Trabajamos por bloques para facilitar y asegurar el autocuidado y añadimos un margen de 8 horas a la semana que dedicamos a crear contenido, preparar nuestros acompañamientos, temas burocráticos o formación. Y, junto a los límites que nos ponemos de no atender fuera de nuestro horario laboral y los límites económicos, nos permite conciliar mucho mejor nuestras actividades de autocuidado y vida personal durante la semana.
UNA APERTURA A NUEVOS CAMINOS
Gracias a todo este largo recorrido, me he abierto a la guía y acompañamiento de otras psicólogas/ psicólogos o profesionales sanitarios que quieran emprender, para acompañarlos en ese proceso de apertura, búsqueda, límites y gestión de crear un modelo de negocio sostenible. También me abro a la guía y acompañamiento de aquellos que se sientan bloqueados, que no sepan por dónde empezar o se sientan perdidos, o que no sepan marcar los límites o cómo gestionar sus agendas para que haya espacio para su autocuidado.
Aquí tienes un lugar seguro donde expandir tus alas y crecer acompañada. En el apartado de formaciones encontrarás información sobre nuestra Escuela de Emprendimiento Consciente.