UNA BREVE HISOTRIA SOBRE RAÍCES
Nuestras puertas se abrieron oficialmente en junio de 2020
A raíz de trabajar en varios lugares como camarera, psicóloga y neuropsicóloga, con modelos de negocio muy diferentes, jefes con personalidades muy distintas y llegar al bornout, decidí que quería hacer las cosas diferentes. Vivir para trabajar era algo que me generaba un estrés sostenido en el tiempo y ver a los demás haciendo lo mismo, me preocupaba. También había vivido eso en casa y sabía lo que significaba. Durante mucho tiempo lidié con dificultades para llegar a fin de mes, no poder independizarme, sentir que a pesar del esfuerzo que pones en tu trabajo te llevas una parte mínima como autónoma. Al final, siendo una falsa autónoma porque no puedes decidir cómo, cuándo ni dónde. En el mundo de la psicología, gran parte de los negocios funcionan por porcentajes que oscilan entre un 30% o un 50% de tus ganancias, (otro 20% se va para hacienda).
Tras una crisis existencial a finales de 2018, situaciones vitales que se dieron en aquel mismo momento y decisiones difíciles de tomar, pero necesarias, decidí romper con todo y plantearme algo que nunca pensé que haría, crear mi propio centro. Iniciarlo no fue fácil, pero por primera vez, me sentí libre. Si las cosas iban mal, sólo sería mi responsabilidad. Pero había algo dentro de mi que me decía que confiara, que todo saldría bien. Y así fue. Todo empezó con una amiga y compañera muy querida, juntas pudimos salvar parte de un espacio de trabajo que compartíamos, pero ambas estábamos en momentos muy diferentes y digamos que fue un salvavidas y un trampolín que a cada una nos impulsaría más tarde por caminos diferentes. Yo todavía no tenía muy claro que es lo que quería construir, me limité a sobrevivir hasta que, con el tiempo, encontré cual era mi camino.
Una vez me quedé sola en el centro empecé a plantearme cómo quería trabajar. No tenía muchos modelos sostenibles de los que partir, sólo lo que no quería repetir. Al principio fue difícil porque funcionaba por ensayo y error, todo me llevaba a experimentar y aprender de forma constante. Digamos que el centro acabó saliendo a la luz un año más tarde, en 2020, al mismo tiempo que di a luz a mi hija, en pandemia. A priori parecía una locura, pero yo confiaba en este proyecto y las personas que me apoyaban, también. Empecé a crear un equipo con otras profesionales y tras mi maternidad, mis prioridades cambiaron. Eso me ayudó a replantearme como quería trabajar y a aprender a marcas los límites. Poco a poco fui aprendiendo como gestionar un equipo y aunque quería crear y poner en marcha cosas, la maternidad consciente me llevaba mucho tiempo que no podía invertir en ese momento. Así que seguí sobreviviendo, aunque de una forma más consciente y limitada. Tenía claro que lo prioritario era ella y que ya tendría tiempo para seguir construyendo poco a poco lo que deseaba. Seguía en proceso de ensayo y error, aprendiendo.
A lo largo del año 2023 fue mi transformación y mi despertar a nivel laboral, también la maternidad me empezaba a dejar más tiempo para ello. Las cosas iban yendo tan bien en el centro que surgió la oportunidad de ampliar el espacio y lo hice. Gracias a la ayuda de mi familia y muchas horas de esfuerzo, conseguimos crear ese nuevo espacio. Esto me ayudó a transformarlo todo y darle sentido, crear algo más parecido a lo que yo soy ahora, con más identidad. También acabé de conseguir crear ese modelo de negocio sostenible que quería.
Digamos que desde que empezó todo en 2019 he estado encontrándome y aprendiendo de mí misma para, tanto acabar de definir quién soy como emprendedora como, de crear un lugar seguro para otros profesionales donde pueden crecer y sentirse libres de ser. De ahí nació el nombre de RAÍCES que describe cómo y desde dónde entiendo el trabajo con los procesos y, decidí que mi modelo de negocio se basaría en “cuidarnos para poder cuidar”. Es por eso, que mi modelo de negocio sostenible empieza por crear un espacio donde podamos ejercer nuestro trabajo desde poder elegir darnos permiso para autocuidarnos como profesionales. Para ello se establece un equilibrio entre los precios de las sesiones y el alquiler de los bloques de trabajo de cada profesional, teniendo en cuenta el autocuidado laboral, económico, personal y formativo. Todos tenemos que crear un futuro y este es el granito de arena que aporta RAÍCES ZAPATA en la sostenibilidad del emprendimiento para la psicología.
